Curiosidades

La revolución del Amstrad CPC

El Amstrad CPC fue toda una nueva experiencia en ordenadores

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Los ordenadores Amstrad CPC fueron toda una revolución en los hogares españoles

Para entender la gran revolución que supuso el lanzamiento de los Amstrad CPC en España hay que situarse en la época, mediados de los 80 y recordar como era la vida, la economía familiar, las costumbres y el conocimiento para la mayoría de los españoles en aquella época.

Por aquel entonces muchas familias seguían teniendo una única televisión familiar, que se cuidaba como un tesoro y que había que compartir su tiempo de uso.

Los ordenadores que se podían comprar las familias de clase media, con gran esfuerzo económico, consistían en un teclado al que se le conectaba con unos aparatosos cables un cassette que servía de almacenamiento y que había que conectar al televisor sin olvidar la voluminosa fuente de alimentación.

Esto significaba que la mayor parte del tiempo el ordenador, con sus cables y fuente, permanecería en lo alto de un armario en su caja con sus corchos y que cada vez que se fuera a usar había que bajar esa caja, sacar todo lo que tenía y conectarlo al televisor para echar un rato de vicio, cacharreo o incluso aprendizaje con él, por supuesto, al terminar había que dejar todo exactamente como estaba antes, por lo que muchos chicos terminaban aburriéndose u olvidándose de su ordenador.

Por otro lado, había una leyenda negra entre muchos padres sobre que conectar un ordenador a la tele podía romperla, algún caso seguro que se dio, pero en muchas ocasiones era la casualidad, ya que eran televisores viejos que en cualquier momento podrían estropearse o incluso dar su último respiro… y no tenía porque ser el ordenador de 8 bits el responsable, pero seguro que era el señalado.

Los que hoy ponemos sistemas operativos alternativos en ordenadores actuales conocemos bien ese fenómeno de echar la culpa al nuevo elemento de cualquier cosa extraña que pase, muchos lo llamamos el «efecto chico nuevo».

Algunos chicos tenían la suerte de pillar un segundo televisor, generalmente en blanco y negro, pero incluso el que pillaba uno en color tenía que sufrir una calidad muy deficiente de la imagen debido a que normalmente se conectaban por radiofrecuencia que obligaba a sintonizar el ordenador como otro canal más, normalmente el 36, y cruzar los dedos para que ninguna emisora pirata usara esa u otra frecuencia cercana.

Como anécdota, en mi instituto pusieron un aula de informática con varios Commodore Vic-20, con televisores blanco y negro de válvulas que habían donado los padres, casi la mitad de esos televisores no terminaron el curso y uno llegó a incendiarse y tuvimos que salir por piernas de la clase, ¿culpa de los Vic-20? No lo creo.

Y entonces llegó el Amstrad CPC 464 con su cable único, con su cassette integrado y un monitor dedicado todo incluido como un único producto, creo que ese fue el elemento diferenciador y que marcaría su éxito.

La revolución del Amstrad CPC
La revolución del Amstrad: CPC664, todo en uno y con disquetera

Este ordenador facilitó que muchos chicos tuvieran un ordenador personal en su cuarto, y con todo el significado de la palabra personal, siempre a su disposición para el momento en el que lo necesitaran o se les apeteciera.

Y encima, con un poderoso Locomotive Basic que les permitía hacer casi de todo.

Como anécdota me contaron que, en el curso siguiente al mío, en mi instituto habían cambiado todos ordenadores del aula por Amstrad CPC-6128. Lógico, además ya vimos que los Amstrad podían hacer muchas cosas en el terreno de la educación.

Y tú, ¿qué elemento diferenciador crees que llevó al Amstrad CPC a su éxito.

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6 comentarios

  1. Hola a todos. Este fue precisamente el motivo por el que tuve un cpc (después de mucho insistir a mis padres, los pobres). Mi primer encuento con un ordenador fue en casa de un amigo, con un Spectrum de 48 kb de sus hermanos mayores. Recuerdo toda la parafernalia que había que hacer para conectar el ordenador a la tele del salón (fuente de alimentación, cassette externo, etc), y cómo teníamos que dejarlo cuando su padre llegaba a casa.
    Así que cuando decidí que quería un ordenador para mí, tenía claro que lo quería con el monitor incluído para poder tenerlo en mi habitación y jugar cuando me apeteciera. Por lo que la elección del Amstrad fue clara.
    Por desgracia tuvo que ser con monitor en fósforo verde (bastante esfuerzo económico tuvieron que hacer mis padres), así que me quedé con las ganas de haber tenido también tele en mi cuarto. Pero pude disfrutar de muchas tardes de diversión sin que me interrumpieran para ver un peli o un partido de futbol (jeje)
    Y cuando venía algún amigo a casa, como mi habitación no era muy grande, lo cogíamos todo, lo llevabamos a la salita, y conectando de nuevo un par de cable, a disfrutar de partidas a dobles.
    Aún lo conservo. Hace un un par de años le hice una limpieza profunda, un cambio de goma, y funcionando perfectamente. Qué recuerdos….
    Saludos!

  2. Yo de hecho pensaba que todos los ordenadores traían su propio monitor, para mi esa tranquilidad de estar solo era lo normal! hasta que visité a varios amigos con Spectrum. Así que de esa revolución yo casi que ni me di cuenta porque pensaba que era lo normal!

    Saludos!

  3. El Amstrad con monitor color, su convertidor TV, en tu propio cuarto despertaba fuertes envidias entre tus amistades spectrumeras/commodorianas xDDD. Era un shock comparar nuestro Kung fu Master o cualquiera de Dinamic y si era en diskete no digamos. La puntilla era ver mis trabajos del instituto por impresora DMP2000, mucho más rápido y de sobresaliente, cuando ellos se lo curraban a boli o mecanografiando con mil errores. Teníamos procesadores de texto como el Tasword o el de regalo Amsoft en Mode 2 a 80 columnas para pasar apuntes a limpio.

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